La cirugía plástica se ha puesto de moda y cada vez es más común que mujeres y hombres se sometan a procedimientos quirúrgicos con tal de verse y sentirse bien. Muchas mujeres desean realizar una cirugía para aumentar la talla de sus senos por diversos motivos: no están conformes con las dimensiones de su busto, quieren mejorar su figura, equilibrar las diferencias de tamaño entre sus pechos, o recobrar el volumen perdido por el embarazo, la lactancia, el adelgazamiento o el paso del tiempo.
El aumento mamario, técnicamente conocido como mamoplastia de aumento, es un procedimiento quirúrgico para mejorar el tamaño y figura de las mamas en la mujer. Las mejores candidatas para este procedimiento son aquellas mujeres que buscan mejorar su apariencia personal, mas no perfeccionarla, ya que es muy difícil cumplir al cien por ciento las expectativas del paciente. Antes de la cirugía se practican exámenes para conocer el estado de salud de la paciente, los estudios más comunes son: exámenes de sangre, hemoglobina y orina, pruebas de coagulación así como mamografías. “También es necesario saber cómo están las proteínas en la sangre y, en pacientes muy jóvenes, algunos doctores piden un ultrasonido mamario” explica el cirujano plástico Pedro Vega, quien es parte del equipo de especialistas del Centro Medico Puerta de Hierro. Para lograr el aumento del busto, es necesario colocar implantes dentro del tejido mamario. Se pueden elegir entre diferentes materiales y formas: de gel de alta cohesividad, el cual mantiene su forma original y no se extiende. Los de solución salina son los mas usados, aunque los que “son mas similares a un seno natural, al tacto, son los de gel”, afirma el cirujano.
En cuanto a la forma de los implantes solo hay dos opciones: redondos o anatómicos. Los redondos son similares a una pelota partida a la mitad, pero es imposible que el cirujano logre que no se vean como tal después del procedimiento. Los anatómicos tiene una forma mas apegada a la de un seno natural: más planos en la parte superior y abultados en la zona media. “Sin embargo, las personas siguen prefiriendo los redondos; 70 por ciento de mis pacientes los quiere así” asegura Vega.
Un pequeño porcentaje de mujeres desarrollan infecciones alrededor del implante y algunas veces deberá ser removido por varios meses hasta que ceda el proceso infeccioso y luego se colocara uno nuevo. La ruptura del implante es otra de las complicaciones que se pueden presentar y, aunque según el especialista “el porcentaje de casos es muy bajo y depende de la calidad y la marca del implante “, vale la pena considerarlo. Hasta ahora, no existen evidencias que los implantes mamarios afecten la fertilidad, el embarazo ni entorpece la lactancia.
Procedimiento seguro
La mamoplastia es un procedimiento bastante seguro, y gracias a la tecnología, la cirugía es mas rápida, se lastiman menos los tejidos y la rehabilitación se hace menos tediosa. Sin embargo, como en cualquier tipo de intervención quirúrgica, existen riesgos. Los mas comunes son las asimetrías es decir, una diferencia de tamaño o posición de de los senos, que puede requerir una segunda operación. También puede presentarse sangrados o infecciones y aunque después del aumento de busto es muy difícil que la areola pierda sensibilidad, en la reducción de talla es al contrario, con 80 por ciento de posibilidad de sufrir algún grado de insensibilidad tras la cirugía.
Un problema común es la contradicción de la capsula que forma el organismo alrededor del implante como mecanismo de defensa ante la existencia de un cuerpo extraño. La capsula comienza a ejercer presión sobre el implante endureciendo la textura de la mama. La sobreexposición al sol después de la cirugía provoca la formación de un suero entre los implantes y el tejido mamario, que en poca cantidad puede reabsorberse, pero de lo contrario, tiene que ser removido. Al endurecerse o contraerse, los implantes pueden provocar molestias, por lo que deben reemplazarse.
La talla adecuada
Las intervenciones en esta zona del cuerpo no son solo para aumentar su tamaño. También hay reducciones, levantamientos y reconstrucciones mamarias. El tipo de incisiones varía de acuerdo al procedimiento. En el aumento de busto. Los cortes dependen del gusto del cirujano y de la paciente, pero lo mas común es hacerlos muy pequeños en forma de T invertida o en forma de J alrededor de la areola o pezom, por debajo del seno o por la axila. Cuando se trata de una reducción, las cicatrices son más grandes porque se quita gran parte.
EXPLORE SUS SENOS
•Examinar el propio busto es mas facial mientras se toma una ducha o acostada con una almohada bajo los hombros. Coloque una mano detrás de su cabeza y con la otra mano, palpe el seno opuesto utilizando toda la superficie de sus dedos para sentir cada parte mediante movimientos circulares de la piel.
•Cubra el área total del pecho con movimientos circulares desde la areola
•Examine la zona de la axila
•Revise siempre ambos pechos para buscar:
•Tumoraciones (aunque no sean dolorosas)
•Hundimientos
•Endurecimientos
•Cualquier otro cambio
Si hay alguna tumoración, acuda a su medico lo antes posible, y visítelo por lo menos una vez al año para un examen minucioso.
CIRUGÍA MASCULINA
Cada vez el hombre esta mas preocupado por su apariencia y recurre a la cirugía estética para lograr verse bien de una manera relativamente fácil. De acuerdo con los especialistas en cirugía estética, Enrique Andrade y Pedro Vega, del Centro Medico Puerta de Hierro, este fenómeno a incrementado de cinco años a la fecha y casi 50 por ciento de los pacientes son hombres.
Hay hombres que presentan un desarrollo excesivo de sus pechos y la corrección se denomina ginecomastia. A veces aparece en cierta etapa de la vida, como en la etapa neonatal, en pubertad o en la vejez. En la adolescencia (entre los trece y catorce años), es frecuente observar cierto grado de aumento en las glándulas mamarias masculinas, debido a los cambios hormonales, situación transitoria que desaparece espontáneamente uno o dos años después. Este trastorno se puede presentar en uno o ambos pecho, iniciándose con una pequeña masa debajo del pezón que puede ser sensible y en ocasiones dolorosa. Un trastorno que no debe de confundirse con la ginecomastia, pues el aumento de los senos se debe a la acumulación de grasa en el pecho, y se denomina seudoginecomastia.
La ginecomastia se diagnostica, además del examen físico, con exámenes de sangre, orina y una mamografía. El medico especialista en este caso es un endocrinólogo y será en encargado de revisar dichos exámenes y de recomendar el tratamiento a seguir. Si los síntomas de la ginecomastia aparecen durante la pubertad, el endocrinólogo puede recomendar la espera de hasta dos años para permitir la regresión natural del tejido del seno.
En caso de que este proceso no se lleve a cabo y el trastorno afecte la vida cotidiana del paciente, el endocrinólogo y el cirujano plástico puede decidirse por un procedimiento quirúrgico para quitar el exceso de tejido.










