COMO ELEGIR A SU MÉDICO
En un agradable desayuno con amigas muy apreciadas, donde cada una de ellas era experta en algún tema de lo más variado desde literatura, cine, música, pintura, viajes, inversiones, ventas diversas, educación de los hijos, etcétera, la conversación después de un rato giró, por la inesperada enfermedad de una de las hijas, hacia los avatares sufridos por la mala selección de un médico. Siendo esposa de médico yo misma, corroboré mi impresión de que muchas veces al médico no se le elige con los mismos criterios que se utilizan para otras decisiones importantes. Como si sólo con el título de médico bastara. Lo más frecuente es que pensando en que obtendrán una mejor atención o alguna consideración económica se inclinen por el familiar, amigo o conocido, independientemente de su capacidad o especialización. Otras veces es la cercanía del consultorio o el hospital lo que influye en la selección, por la comodidad que esto representa. Hay quienes se inclinan por aquellos que tienen citas disponibles todos los días a cualquier hora y desdeñan a aquellos médicos muy solicitados. También existe el criterio de estar a la moda y cambiar o decidir por el médico que esté atendiendo a las personas más influyentes de la comunidad. En otras se acepta si investigar al médico que la empresa donde trabajen o la compañía aseguradora les indique.
No tengo la mínima duda, puesto que lo he corroborado con mi esposo, que muchas de ellas están atendidas por médicos que son verdaderos expertos. Sin embargo la gran mayoría no lo sabe y cuando se enfrenta a un problema médico importante, dudan de la capacidad de su médico, piden múltiples opiniones, cambian de médico o no siguen al pie de la letra sus indicaciones. Lo grave de esto es que muchos problemas se agravan cuando se pierde tiempo valioso, por lo que comenté la trascendencia de estar seguros de la competencia de su médico. En otras, como mi amiga, el no haber elegido bien ocasiona consecuencias que pudieron evitarse.
Platiqué sobre la importancia de saber en que facultad de medicina estudió, puesto que como existen muchísimas en el país, algunas gozan de un mayor prestigio que otras, si es posible preguntar entre sus compañeros que tan buen estudiante fue puede dar una idea de la capacitación de su médico. Pocas de mis amigas sabían dónde adquirió su médico el entrenamiento hospitalario y cuanto duró éste. Le recalqué que esto es muy importante, ya que en diferentes centros las características varían mucho. No es lo mismo un hospital privado que uno institucional, pues en el primero las oportunidades de práctica son muy limitadas. Tampoco es similar entrenarse en un centro pequeño y sin recursos materiales que en un sitio de alta especialización y con un programa de enseñanza avalado por una universidad de prestigio. También aclaré que como en todo existen excepciones y se puede ser buen especialista a pesar de no haberse preparado en esos sitios. En el extranjero también los hospitales varían mucho en calidad y hay que seguir los mismos lineamientos para evaluarlos, no simplemente dejarse llevar por la impresión de que su médico se entrenó en el extranjero, importa, verificar si realizó un entrenamiento hospitalario adecuado o simplemente asistió a un curso de poca duración.
Le informé que los hospitales que reúnen los requisitos mínimos para entrenar a médicos son avalados por el Consejo de la especialidad de que se trate y por universidades que avalan los entrenamientos de internos y residentes. Estos organismos consideran a un egresado de estos hospitales con derecho a presentar los exámenes para que en caso de aprobarlos, acreditarles su especialización. Las listas de médicos diplomados por el Consejo de la especialidad correspondiente se actualizan anualmente y están a disposición de quien lo solicite. No me creían que muchos médicos se ostentan como especialistas sin serlo y que son pocos los médicos certificados por los consejos de su especialidad. Asimismo esos consejos realizan recertificaciones cada 4 o 5 años para verificar que un médico certificado se mantenga actualizado.
Por otro lado no sabían que los certificados en alguna área básica como Cirugía, Ginecología y Obstetricia, Pediatría o Medicina Interna si se dedican a un área en especial deben adquirir un entrenamiento especial en esa área y recibir la acreditación correspondiente. Al trabajar en un centro de alta especialización en áreas como infertilidad, reproducción asistida, endocrinología, menopausia, endoscopía quirúrgica me consta que los ginecólogos que ahí trabajan tienen la especialidad de Biología de la Reproducción y que el centro mantiene estrictos controles de calidad por lo que también lo certifican organizaciones serias como la Red latinoamericana de Reproducción Asistida. Asimismo que su programa de entrenamiento tiene el aval de la UNAM.
Estudiar en una buena universidad y efectuar una excelente residencia hospitalaria se complementa con práctica, por lo que si el médico trabaja o ha trabajado durante varios años en una institución hospitalaria de prestigio y ha escalado los peldaños en ella ganándose una reconocida fama, otorga la confianza de estar en buenas manos.
La capacitación y el entrenamiento con la práctica posterior necesitan actualización permanente. El médico debe asistir a cursos, congresos, seminarios y todo tipo de eventos científicos con capacitación constante y trabajar en un sitio con los recursos para ofrecer una excelente atención. Si su médico lo hace y además presenta y publica sus experiencias o imparte conferencias, es un muy buen signo.
En una categoría superior y muy respetados por sus colegas son aquellos que realizan maestrías y doctorados, al igual que los que son profesores, investigadores o escriben libros de su especialidad.
Un punto trascendental en la selección es la ética, honestidad y humanismo al tratar a los pacientes pues de nada sirve que sea experto si no se puede confiar en él.
Una forma práctica, aunque no infalible, es preguntar al personal médico y paramédico del hospital donde trabaja y que no dependan de él, la impresión que tienen de ese médico. De la misma manera, preguntar entre pacientes que él haya tratado y que no sean sus amigos personales o familiares.
Como esposa de médico, también recomiendo, que una vez seleccionado a su médico, cuiden esta relación al través de una buena comunicación, que no se queden con impresiones, que cuando tengan dudas pidan que se las aclaren y cuando no se sientan satisfechas lo digan para que su médico lo remedie. Esa mañana, descubrí que en eso de elegir médicos soy una experta y mis médicos, al igual que mi esposo, se sienten halagados cuando notan que decisión para elegirlos fue muy sensata.
Lic. Alma Corres Z. de Pérez Peña
Administradora. Instituto Vida Guadalajara
Planta Baja del Hospital de Especialidades Centro Médico Puerta de Hierro
Tel 36.42.7399 y 38.48.5499
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